El Camino que acaba en la Muerte
Una perorata atiborrada de circunloquios, cuyos oradores pretenden darse a conocer como incomprendidos, únicos, y muchas veces, como eruditos. La totalidad de ellos disfruta que se les diga que son como la tapa de una botella de vino, porque se busca el contenido y se desecha el corcho.
Todos hemos entrado a estas conferencias absurdas, en las que lamentablemente, a veces olvidamos que hemos comprado el boleto y estamos en la función. Sin embargo, aunque esto, de facto, es una tortura que a más de uno le produce arcadas, no es más que la tarifa que debes pagar antes de morir.
Eso es vida, se me tachará de desesperanzado y melancólico, por no decir pesimista. Más buscar el lado positivo de las cosas es, de hecho, sólo una forma de automotivación, una manera de que te conviertas en un sujeto emocional que cree en la belleza de cada momento, cuando en realidad cada momento no es más que sólo eso, un momento. Si te encuentras en un "mal" momento, sólo verás oscuridad y sombras, y progresivamente intentarás ver el lado bueno de las cosas. La parte racional decae en el hecho de que, cuando pasas por un "buen" momento, no tratas de debilitar la alegría que transita por ti en ese instante.
Es evidente, que si vivimos así, no somos más que organismos que se apegan a lo bueno y rechazan lo malo, tratando de que se vuelva bueno. Signo clásico de infelicidad, no sólo por estar apegados a lo bueno, también porque hay más maldad que bondad, y sobretodo porque tratar de convertir las cosas en algo que no son, concluirá en inevitables derrotas. He allí nuestro mundo, un lugar de buenos y malos, cuando sólo debería ser visto como un lugar.
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