Como los caracoles se agitan

Única es la redonda mesa, y el techo que embotella un cuarto donde esencias exóticas se respiran, una mezcla entre inciensos y algún olor a flores silvestres, que por una u otra razón, no producen agrado a los que entran. Cuatro paredes, que dejan mudo, en primera instancia, a cualquier visitante. Con inusitados rincones que repiten pequeños altares tapizados por manteles, muñecas, y polvos blancos. El suelo, lleno de agua estaba. Pequeños son los charcos que se extienden en las esquinas, como pozos de lágrimas de colores melancólicos.

Así ocurrió de forma tal que, al entrar la noble dama con mirada baja, alargando sus delgadas piernas en la silla siguiente a la mesa, encontró que este recinto de blancas paredes parecía más una bóveda de gritos y murmullos. 

Por los Espíritus del Norte y del Sur, por las Santas Ánimas, por mis ancestros, por mi papá, por mi mamá...

Empieza así una larga retahíla de versos, palabras, oraciones y dichos con destinos inciertos, mas ella no se atreve a cuestionar, o tan siquiera a albergar un espacio en su mente para objetar lo que aquí acontece. Las velas parpadean, pero el viento es inexistente. 

La tiza en las manos, agita los caracoles, y los lanza una y otra vez, una voz que va recitando palabras...

El aprendiz que vence al maestro, prepárate para la guerra. Todo hombre nace de un vientre y con el tiempo despliega sus alas y vuela. El ave fénix despliega sus alas y vuela cuando crecen sus retoños, al haberse convertido éstos en aves adultas. Prepárate para la guerra, que el ave fénix extiende sus alas y parte. 

Toda la situación tenía un efecto muy estimulante. Era como si el cuarto fuese una taza de café, removiéndose de su tinte oscuro, mientras se iba mezclando, gota a gota, con cada palabra que salía de esa boca espectral que profecías recitaba. El desvanecer se aproximaba, poco a poco la pura alma de la dama se fue decolorando, perdiendo su matiz, hasta que cuando dejó el cuarto... La sombra que proyectaba mientras caminaba por la acera, nunca volvería a ser la misma.


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