Nacimiento
Esta mañana, a pesar de ser ya costumbre, sentí ese frío agridulce en mi garganta, como óxido color oscuro de materiales ferrosos. Mis ojos soñolientos buscaban la luz para que mi cuerpo, poco a poco, intentara desvanecerse.
Un reflejo en el espejo, una chica que se contempla a sí misma con dudas en su semblante, con temor, y quien sabe... tal vez hasta con pánico.
Tal secuencia de eventos puede entenderse solamente como síntoma de estar vivo, como padecimientos de aquel que succiona aire para persistir. Cual coalición de pensamientos y emociones, que avivan el cuerpo de cada ser vivo, y que terminan distinguiéndose los unos de los otros, por el refrán de: "Cada quien cuenta la fiesta dependiendo de con quien la bailó".
Un reflejo en el espejo, una chica que se contempla a sí misma con dudas en su semblante, con temor, y quien sabe... tal vez hasta con pánico.Tal secuencia de eventos puede entenderse solamente como síntoma de estar vivo, como padecimientos de aquel que succiona aire para persistir. Cual coalición de pensamientos y emociones, que avivan el cuerpo de cada ser vivo, y que terminan distinguiéndose los unos de los otros, por el refrán de: "Cada quien cuenta la fiesta dependiendo de con quien la bailó".
Es claro que, entre todos los seres vivos que a este universo habitan, esta chica en particular, mientras se veía a sí misma reflejada, fue alcanzada por una seguidilla de recuerdos y lembranzas perennes, que como velo, su cabello fueron cubriendo. Imágenes ruidosas, colores rojizos, lágrimas, susurros. Todos ellos, mucho más marcados que los arroyos que dibujan líneas en sus manos. Y por supuesto, ante semejante escena, sus ojos, como bribones, huían del escenario, no por vergüenza, sino por ser incapaces de digerir la controvertida e inusual realidad. Una mirada que concluye un "henos aquí, al borde del abismo, en la subida vertical hacia el eterno descanso".
Habrán personas que no serán capaces de dilucidar el por qué de las acciones de esta hermosa mujer, y no por eso deben sentirse frustrados, tristes, o incluso molestos. Simplemente deben comprender que, en la muerte también existe la vida, y esa fue su decisión.
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