Gratidão

¿Cuándo llegará ese día en que comenzaré a vivir? Aún recuerdo esos momentos que corría como un niño por las calles, jugando, saltando. Todo parecía tan sencillo, un vacío de preocupaciones y tristezas, donde sólo quedaba esconderte para que no te encontraran. Particularmente no percibí en aquel entonces cuán valioso era cada instante, y sé que muchas personas dirán lo mismo, incluso querrán retroceder el tiempo.
Me aterra ver el tic-tac escurrirse entre mis manos, pasando fugaz, líquido y liviano... Tal vez esa sea la razón de no querer dormir. Sé que en algún punto decidí perder aquella primera forma de ver al mundo, dando paso a esta etapa de reticencia, llena de movimientos cautelosos, parecidos a un niño esperando no ser comido por la selva. Quisiera hacer un compromiso conmigo mismo y empezar a vivir de la forma correcta, decirle que la amo mil veces, pedirle el número a la cajera de la tienda de zapatos, atreverme a bailar en el medio de la oficina, a abrazar gente desconocida, o saltar por las escaleras del centro comercial.
Dejó de importar cuantas veces sienta esa nostalgia, o cuantas veces ponga alarmas, o escriba frases en los muros, a final de cuentas caigo en el mismo foso en el que me encuentro. Y desde aquí te escribo preocupado, pequeña. Te veo tan lejos, pero tan cerca, todavía nos queda tiempo. Quisiera que no termines aquí, aunque sé que juntos convertiríamos este abismo en un jardín, pero deseo más que esto para ti, por eso te entrego todo mi amor con estos tres párrafos que espero leas. Suerte, y no crezcas!
Lea más en:
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel
Lea más en:
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel


Comentarios
Publicar un comentario