Jauría

¿Hasta que punto la lógica se vuelve una herramienta ciega y nos hace miopes ante el mundo?

La sensación de conocer todo lo que nos rodea, minimizar cada detalle, dejar a un lado y simplemente filtrar aquello que llamamos irrelevante, porque simplemente no conocemos la historia que esconde. Así me ocurrió, en mis tiempos como autoestopista, mientras sentado iba en la parte trasera de una vieja camioneta pickup. Agitadas corrientes impactaban mi rostro y movían mi largo cabello, mientras a mi lado se desplazaba la costa.

Una pequeña, de quizás, cinco, o seis años, jugaba en la parte de adelante con su hermano mayor. Recuerdo que iban cantando en coro con su madre al volante, una canción de un antiguo show de televisión, cuyo nombre no logro encontrar en mi mente. Era el fondo musical perfecto para pensar en como el asfalto agrietado, caliente y pintado de marcas de frenos serpenteantes, ocultaba historias de encuentros inesperados, o tal vez de fallas mecánicas. No por ello, los animales guardaban respeto por tales hechos y evitaban cruzar la estrecha vía. A final de cuentas, nosotros no sentíamos tal respeto por la vida, si nuestra forma de desplazarnos colocaba en posición de riesgo a otros que sólo pretenden satisfacer su instinto de supervivencia. 

Sólo esperaba mi momento, una espera en vano que me hartaba, hasta liberar ese instinto de lobo que persigue y caza al más débil. Debo confesar que era excitante, mas no por ello no buscaba sentir cierto remordimiento, un término extinto hacía ya un par de décadas, desplazado por "subestimar", marcado en negritas y subrayado. Latente, omnipresente en cada circunstancia, este virus que respira a través de todos, convirtiendo el mundo en un sitio poblado por la indiferencia. Puedo decir, no con tinte sarcástico, o con ánimos de demostrar superioridad, que soy inmune a tal cáncer. 

Guardo recuerdos de este tipo de travesías en mi mente, en esta etapa de alterar mi entorno, tal y como el hombre lo ha hecho con el paso de los años, pero nadie lo critica por ello. Sin embargo, esto no aplica para mí, asechado por las falsas leyes de justicia que con ímpetu me atacan. He empezado a perder la cuenta de cuantas de estas marcas en el asfalto he causado, puede que el virus tenga un pequeño impacto en mí. 

Sólo conozco el protocolo final, a un lado de la vía, dejando rastros de un enfrentamiento, buscando una nueva presa con el pelaje manchado de sangre... Satisfecho, pero pronto se avecina el hambre.


Lea más en: 
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel 

Comentarios

Entradas populares