¿Cuándo te vas?
Existen momentos donde el mundo entero se frena y gira su cabeza para mirar algo, estos momentos crean una brecha de reflexión en todos nosotros. Representan una oportunidad de cambio más evidente que el resto de minutos que vivimos a lo largo de nuestra historia. Definitivamente no han sido construidos de esta manera por la vida en sí, todo lo contrario, forman parte de las propias construcciones de diversos pilares en las que el hombre ha creado el mundo. Muchas personas deciden mirar hacia otro lado en momentos como este, y deciden cubrirse de lo banal, lo que no tiene relevancia. Sin lugar a dudas yo no podría decir que soy una de estas personas, y que fechas como el día de hoy no simbolicen para mí un punto de reflexión, que con el paso del tiempo pueda volver a hojear y recordar como me siento. Tal vez uno de los aspectos más inciertos de la vida sea la eterna falta de balance en la que habitamos.
En diversas culturas se rinde culto al Dios del balance, se aborrece al Dios del exceso, formulando bases que pueden iluminar mentes o causar ruido en otras. Creo que todos encontramos en algún momento determinado, cierta clase de aborrecimiento por el balance, pues creemos que es un mito. Por un segundo nos sentimos bien, y al siguiente estamos completamente destruidos. Nos levantamos todos los días sobre un sistema que nos gusta analizar, y compartimos fotos en redes sociales maravillados por las experiencias de vida ajenas, sin pararnos a pensar realmente cuan auténticas son. Cuánto irreversibilidad hemos causado al mundo con nuestras acciones, o peor aún... Con nuestra inacción. Todo este tiempo el cielo estuvo allí como analogía de la tierra, siendo negro y tempestuoso en ciertos sectores, y claro y despejado en otros, con la diferencia que ahora parece estar nublado desde cualquier lugar en que se lo mire.
Siento que dentro de la propia tristeza existe alegría, sólo si estás dispuesta a transformarla en tal cosa. El hombre es como una bolsa de sangre y químicos que de ser batida correctamente, siente las emociones correctas y sonríe. Y así vamos todos por el mundo, como bolsas de sangre y químicos batiéndose por tropezones y subidas.
Todo el mundo se va, la pregunta es: ¿Cuándo?
Lea más en:
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel
Lea más en:
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel



Comentarios
Publicar un comentario