Enredadera

Realmente yo no era así. Nací como cualquier otro niño, consecuencia de una historia que no está fuera de lo ordinario y que se desarrolla sin percances ni rasgos únicos. 

Fue con el tiempo, que al crecer contraje una enfermedad misteriosa, la cual sabía que era uno de esos males que no podían curarse con una visita al médico. Lo mío era cuestión de tiempo, estaba condenado a padecerlo y los medicamentos no podían aplacarlo.

Al principio, solamente tenía pensamientos recurrentes, de forma consciente y en sueños. Fue evolucionando y comenzó a tomar control de mi mente, de mis acciones y decisiones y se sentía como un dolor abdominal.

Como suele pasar con muchos pacientes, no decidí tomar demasiada atención a esto, hasta que ya era muy tarde. No sé cómo pasó, realmente es extraño describirlo pero... Una especie de enredadera comenzó a brotar de mi pecho. 

Esta planta invasora no me permitía permanecer tranquilo, tenía que lidiar con ella para vestirme, salir, hacer ejercicio, simplemente todo lo que hacía se veía afectado por esta mística forma de vida. 

Esta enfermedad empezó a cambiarme, pero aún así, las personas que conocía querían compartir conmigo, sin saber realmente lo que por dentro padecía. 

No comprendo cómo las personas quieren dentro de su vida a un enredo de persona, pues en eso me terminé convirtiendo... Cuando ni siquiera yo sé como quitarme este enredo.

Tal vez encuentre la cura si llego a un lugar donde nunca haya estado o escribiendo al respecto.

Lea más en: 
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel

Comentarios

Entradas populares