Yag al revés es Amor
Este era un mundo curioso e increíble desde mi punto de vista ingenuo y foráneo. De forma permanente estaba cubierto por una tela azul con manchas blancas, que de tanto en tanto, se cubría de efectos rojizos o se ensuciaba con grandes motas grisáceas. Pero no por eso dejaba de tener una bombilla que desde la distancia lo iluminaba.
Era tan simple como eso, y a su vez, mucho más complejo para aquellos individuos, que conducidos por su estoica necesidad de hacer frente al desconocimiento, pasaban horas frente a pliegos de papel, intentando llegar a las tan codiciadas respuestas.
No fueron pocas las cosas que aprendí durante mi estadía en ese planeta llamado Tierra, la gran Gea, Gaia. La vida es hostil en su mayor porción, existe mucha intranquilidad, dosis elevadas de caos, y por si fuese poco, muertes injustificadas por doquier. Sonidos tenues y armoniosos también se perciben, pero es difícil escuchar el aleteo de una mariposa en medio de los cañones de los tanques... Y para mi propio pesar, y el de todos, dicha tinta permanecerá largo tiempo sin secarse.
Esta grandiosa, y basta tela azul estaba empapándose de moho, desgastándose y perdiendo brillo, e incluso algunas aberturas podían verse a lo largo. El amor era la única costura capaz de reparar el daño causado, y en muchos casos, el amor era repudiado porque simplemente no llegaba a ser comprendido. Más que el propio cáncer que ponía sus garras sobre el mundo, era absurdo que la única cura fuese aborrecida por los mismos moribundos.
Conviví junto a personas que tan sólo se amaban, pero eran condenados por muchos, personas colmadas de cariño, que tan sólo se querían entre sí, y que celebrarían poder donar una parte de ese cariño a sus hijos. En ese planeta, cosas así pasaban todos los días, denigraban al que era diferente, masacraban al que se consideraba inferior, juzgaban lo desconocido. La humanidad estaba cubierta de desaprobación, perfumada por toda clase de esencias y aromas, que sus portadores encontraban justos y comedidos, mas sólo expandían el moho que se derrochaba en la superficie...


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