Relou
Y si yo fuese el mar, o el viento que arrastra el océano. Tal vez si yo fuese el cielo de una noche, apenas una estrella errante que corra para llamar tu atención. Más bien un libro, y en mis páginas encerraría miles de palabras rogando que me tomases de la mano. Quizás, si yo fuese el aroma del café por la mañana, y estuviese acompañado de un paisaje, tal vez así llegaría a ser atemporal.
Pudiese convertirme en ese fuego artificial que se enciende para iluminarte los ojos. Me filtraría en el sonido de las olas que invade tu balcón por la noche, o sería la arena que cubre tus pies mientras caminas por la playa. Si yo fuese esa canción que te hace pensar en tu juventud, que te llena de nostalgia de tu primer beso, y el mío que es el último. No dudaría en ser tu primer paseo en bici, o en tus idas a la piscina de tu tía. Yo sería una noche de boliche y me encontrarías entre papitas y amigos.
Quizás yo sería esa pintura al óleo que te paras y contemplas cada día. Esa lengua extranjera que te seduce al oído y no te puedes quitar del subconsciente. Sería apenas ese viaje que te hace sentir viva, ese primer tren que coges para cambiar de ciudad.
Tal vez soy ese clima cálido que te hace ir a la playa, y soy ese frío que te hace tomar chocolate caliente. Amanezco junto a ti, soy el blanco de tu almohada. Soy la brisa que te acaricia el cabello, y soy cada segundo del reloj que tienes amarrado a la muñeca.
Al fin y al cabo, simplemente no sé quien soy, sólo sé donde estoy desde que te amo.
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Rasgando el papel
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