Tristeza

No conozco todos los tipos de tristeza, a pesar de que soy creyente de que sólo hay un tipo, y que ya la he conocido. Un hueco en tu pecho, un desorden mental, ansias por saber que hacer y sólo te sientes perdido. Parece irreal, pero existe, y sucede más a menudo de lo que se cree. Es sentirse envenenado por dentro y no saber como extraer el veneno. Lo peor del caso es que el veneno es recurrente y nunca te haces inmune, no importa cuantas veces te lo inyectan, no existen anticuerpos contra enfermedades del alma. Es cierto cuando dicen que la mente es poderosa... Sólo que no te dicen que es tan capaz de crear como de destruirte.


Últimamente estoy dubitativo al respecto, abandonando mis propias creencias sobre la tristeza y sobre muchas cosas en general. Hay caminos que no sabemos como terminarán hasta que los hemos recorrido, así se siente cambiar creencias que son bases de nuestras acciones día tras día. Entregarse a lo desconocido, a un espacio vacío y helado, donde uno halla el significado de la frase: "Ya no me reconozco al verme en el espejo". 

Somos artistas, grandes inventores de nuestras propias vidas. Tenemos nuestras propias perspectivas, nuestras propias religiones, cada uno decide que vemos como real y como falso, lo que contemplamos como fascinante y lo que nos es repulsivo. Cuando lo cierto es que a pesar de la existencia de libros tan famosos y poderosos como La Biblia, no existe una manera universal de vivir, o una verdad universal para cada ser humano. 

Todos escogemos nuestro destino, vivimos bajo nuestras propias decisiones y creamos nuestro propio universo, segundo tras segundo, inconsciente o conscientemente. Lo gracioso de todo esto es ¿Cómo conscientemente podríamos elegir estar tristes? ¿Cómo podríamos escoger conscientemente no ser felices?. Y si supiera la respuesta, con certeza sería el primero en aplicarla. Quizás lo mejor sea no sobreanalizarlo y dejarse llevar, aunque probablemente ese sea un razonamiento flojo y falto de inteligencia con la única intención de "no complicarse la existencia".

Esta decisión de infelicidad nos sitúa en un escenario en el que nosotros mismos nos metimos, y que por alguna razón queremos mantenernos dentro, por alguna circunstancia extraña carecemos de motivación para levantarnos y alegrarnos el día, a pesar de que la lógica dice que deberíamos hacerlo. 


Particularmente me identifico con las personas que ya no tienen a quien recurrir para expresar sus propias tristezas, sus propias emociones, porque sienten que saturan a los demás. Toman en sus manos la resolución de convertirse en el dueño de su propio castillo, y ser su único habitante. Con el tiempo se dan cuenta que por más esfuerzo que haya en distraerse, y apartar la mente de esa habitación del pánico en que se encuentran... Sólo terminan perdiéndose más.



Lea más en: 


Comentarios

Entradas populares