Insha'Allah


En tan sólo un instante todo había acabado, no hubo tiempo de un último cerrar de ojos, de un último suspiro, ni de un último latido. Tan sólo conté hasta tres y mis manos hicieron que las llamas se extendieran. Mañana estaré en sus bocas, y más que eso, la desgracia que causé. Espero que algún día veten esa palabra de sus labios, y lleguen a comprender que todo lo que tiene un inicio tiene un fin, sólo quisiera que mi fin fuese el inicio. 

Nací puro e inocente, ajeno a todo mal que en la piel se impregnase, tan sólo era otro pequeño enérgico y lleno de vida, que por las calles brincaba cuando iba de camino al mercado. Mis ojos giraban alrededor de mi madre, y mi hermano mayor Aahil, mi más grande amigo y mi único compañero.  

Ante mi mirada fue cambiando, y cambiando de forma tal, hasta que lo perdí. Los juegos por la tarde fueron desapareciendo... el tiempo me arrebató a mi gran amigo. Aahil, ya no era el mismo, su presencia era insípida y fría. Llevaba tatuada en la frente la marca del "Jihad". Nada era suficiente para borrar las áridas marcas de su frente, cargaba consigo la indignación y la rabia. 

En aquel entonces yo era tan diferente a él, creía que el mundo tenía esperanzas, que las cosas tal y como estaban, podían mejorar en algún momento, sólo debemos aportar nuestro trabajo para un mejor futuro.

—Sé que hemos cometido errores en el camino, pero con tolerancia y paciencia, podemos cambiar... éste mundo puede cambiar. 

En la sangre de Aahil la paciencia había diezmado, la tolerancia había sido execrada por él mismo, y por todos los que a su alrededor se encontraban. Sus palabras se repetían: 

—¿Cómo tener paciencia ante el alto y poderoso? Ante aquel que construye sociedades corruptas, con sus manos llenas de odio, mientras escribe discursos de paz y es aplaudido por millones de personas, cuando el indigente desangra su miseria en la acera de enfrente. 

—¿Cómo tener tolerancia? Cada mañana se cometen injusticias, el mundo está perdido en una sociedad vacía y desalmada, que no vive bajo ningún concepto digno, y viola los preceptos de una comunidad musulmana justa. 

Las lágrimas corren por mis mejillas, y el ceño se me contrae, ya ni recuerdo el momento en que esas palabras comenzaron a colorear mi mente, los dos hermanos que jugaban en el río, que ahora son hermanos en armas. Me pondrán la etiqueta de terrorista, y ya ni me molesto en pensar lo equivocados que están, sólo espero que mi muerte traiga justicia, esta es mi venganza. 
إن شاء الله

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