Dos Noches de Agua


¿Lo has intentado? Noches de agua. Entras en la ducha, y simplemente esperas, como si el agua que corre se va a llevar la noche que te atrapa. Te encuentras ahí, sentado, intentando no pensar (tal vez sea una nueva forma de meditar), creando un ritual. Agua, agua cayendo como en una tormenta, y tu sólo descansas en tus brazos, mientras tus piernas se adormecen e intentas separar tu alma, esa misma que es la víctima y la principal razón de que estés acá.


Los discursos clichés actuales que hablan de almas gemelas, y de gente abriéndole su corazón a los demás no toma en cuenta una fuerte condición: "No toques mi alma con las manos sucias". Teniendo en cuenta que nadie mantiene sus manos limpias por mucho tiempo, dicha condición hace infactible tener el alma abierta como farmacia de veinte y cuatro horas.

Tu alma es como una cebolla, muchas personas van cortando capa por capa, otras llegan más directamente, pero en poco tiempo las cebollas se pudren mientras más expuestas se encuentran. Probablemente por semejantes razones es que existen dichos como: "Si amas a una rosa... no la debes tener, pues esta moriría, contempla su belleza sin tenerla"

Me hace pensar, más bien recordar, que aunque todos conocemos la simple verdad de que cada segundo que pasa es un segundo menos, no todos llegamos a ver que cada segundo que pasa es un segundo en el que nos estamos matando. Si ves la vida desde ese punto de vista, acaba tu discriminación contra prácticamente todo. Mirando en perspectiva que, cada quien se dedica a su asunto, unos duermen, beben, se drogan, escuchan música, tantas cosas... Pero en definitiva cada quien se mata en la forma que más conveniente le parece.

Esto termina por transmitir, que aunque cuando unos ponen las manos en nuestra alma, y con eso nos hacen daño, nos destruyen un poco... No comprendo la causa de tanta queja, si dentro de todo, nosotros mismos nos estamos matando a cada segundo, esperando la muerte mientras prendemos nuestros pulmones en fuego. Debe ser que sólo nosotros tenemos derecho a matarnos, y cuando alguien más lo hace, nos duele más áun.


Lea más en: 
Atemporal
Ficar Viajando
Rasgando el papel

Comentarios

Entradas populares