El Libro (Parte I)
El televisor frente a mi parpadeaba, la imagen era incomprensible, pero el ruido que emitía era notable. A mi alrededor había gente igual a mi, sillas de ruedas, dentaduras postizas, ronquidos, susurros, cada cual en su sitio y ubicación correcta.
Se acercaba la Navidad, y las enfermeras intentaban alegrarnos, decorar con bambalinas y muérdago para subirle los ánimos a la manada de vejestorios que allí nos encontrábamos. Algunos se sentían abandonados, otros entendían que sus familias ya no podían cuidarlos. Yo no era un caso especial, no tenía postura ni posición al respecto, pues no creo que haga falta tener una posición con respecto a algo que no puedes cambiar, entonces por que amargarse.
Durante mi llegada, hace ocho años ya, conocí a Ernie, tenía mi misma edad, y aparte de una verruga gigante en su frente, se destacaba por tener un hábito que sólo yo llegué a entender.
Fue durante aquella época en la que recién ingresaba en este hogar, cuando vi a este hombre que todos decían estaba loco, y observé que llevaba consigo un libro viejo, gordo y gastado, que leía a diario, y cuando lo terminaba, volvía a empezarlo de nuevo. Nunca soltaba ese libro y no dejaba que nadie lo tocara.
Las cosas no cambiaban mucho por aquí pero fue el año siguiente cuando hubo otra despedida, otra caja llena de pertenencias, otra cama disponible, Ernie había muerto. Para mi, no era otro hombre que se marchaba a un mejor lugar, puesto que dicho hombre siempre captó mi atención. Él y su curioso libro. Así fue como decidí entrar en el depósito y obtuve el libro de Ernie.
Lo empecé a leer con intriga, y enseguida entendí que me encontraba con un libro extraño y único, incomprensible tal vez. En la introducción decía esto:
"Otros ojos más que recorren estas páginas, tantos lo han hecho y tantos se han ido, dicho fenómeno se seguirá repitiendo. Los más recientes creerán que tienen más experiencia que los que ya se fueron, pues tienen la experiencia de los pasados, pero se equivocan... Todos los ojos que tocan estas páginas son, lamentablemente, igual de ingenuos, pues pocos sabios son capaces de comprender lo que se encuentra en estas hojas. Deberás leer una página por día y entender el mensaje que ésta transmite en unión con las demás páginas conforme avance el tiempo. No trates de leer más de una página a la vez, no tienes que conocer todas las respuestas en un segundo. Concéntrate en entender la página que te toca, y si no lo haces, vuelve a leerla hasta entender".
Esto captó mi atención en seguida, y noté que tenía exactamente 365 páginas, más una carta pegada al reverso, que decía, leer cuando hayas entendido.
Al principio, no seguí las reglas y leí varias páginas, pero no encontraba la relación entre una y otra, sólo eran historias sin conexión entre las mismas. Intenté leer la carta que estaba al reverso, la abrí y descubrí que estaba en blanco. Me sentí parte de un juego pesado, o tal vez Ernie si estaba loco después de todo. Por unos meses dejé de leer el libro, resignado ante la idea de que sólo era una pérdida de tiempo, pero con el paso de los años, entendí que ante la falta de algo mejor que hacer... Tenía que intentar leerlo de nuevo, esta vez de la forma correcta.
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