El Libro (Parte II)

Así empecé, lentamente y luego todo a la vez. Una página cada día, y mi día se convertía en una página que no podía recordar cuantas veces leí, sólo sé que se volvió un vicio. Muchas páginas hablaban de felicidad, otras de tristeza, decepciones, rabia, temores, llantos, pero todas hablaban de algo.

Por años leí el libro, y siempre creía haber entendido, es decir, he leído este mismo libro por años, y lo sigo leyendo una y otra vez... ¿Hasta qué punto llega la sorpresa? ¿Qué tanto puede cambiar mi interpretación de algo habiéndolo leído miles de veces?
Es tan sólo un libro con inicio y final. Conozco sus páginas, sus limitaciones, sus temas y he estado leyéndolo una y otra vez, tratando de entender algo que quizás ya entendí, creyendo que sus páginas cambiarán y nuevas historias se escribirán en ellas. ¿Hasta cuándo puedo leerlo?

Todas estas preguntas iban y venían en mi mente cada vez que lo terminaba, y volvía a empezarlo de nuevo con la fiel creencia de que lo que me causa risa, me causará risa nuevamente, lo que causó tristeza, me causará menos tristeza, y lo que me hizo sentir feliz, seguirá causándome felicidad. Como un manantial que nunca se seca. 

Debí haber leído este libro al menos cinco veces, sólo sé que al final entendí. Comprendí muchas cosas, como que Ernie nunca había entendido, y que tal como decía al inicio: "Todos los ojos que tocan estas páginas son, lamentablemente, igual de ingenuos, pues pocos sabios son capaces de comprender lo que se encuentra en estas hojas".

Un día estaba sentado leyendo, como de costumbre, cuando llegó una joven, tal vez estaba visitando a su abuelo, tenía como veinte y tantos años. La verdad es que no pasé mucho tiempo analizándola, teniendo un libro que entender, un libro para continuar leyendo. Pero captó mi atención con algunas cosas que dijo, y terminamos hablando. Así noté que ella era realmente sabia para su corta edad.
Algo que dijo, luego de que le contara la historia del libro, cambió totalmente mi forma de pensar. 

Ese día volví a romper las reglas y me salté hasta la carta del final, y supe reírme del espacio en blanco que la llenaba, finalmente había entendido y este libro no volvería a mis manos. 

Si estás leyendo esto, esta carta la escribí y anexé al libro, porque al contrario del autor del libro, yo soy un poco más optimista y espero que las personas puedan entender la lección y no pierdan su tiempo leyendo el libro una y otra vez, buscando algo que entender cuando ya no quede nada que descubrir.

La lección que debes aprender, la que yo comprendí al hablar con aquella chica, surgió cuando ella me dijo:

¿Por que lo continúas leyendo una y otra vez?
― Porque me siento bien con este libro, siento que todavía tengo cosas que entender de él le contesté.

No pude evitar notar su sonrisa, y su mirada irónica, como si notaba algo evidente y yo no podía verlo. 

Puedes ser como tu amigo, leyendo el mismo libro una y otra vez. Tal vez termines como él, buscando hasta morir, o entiendas que con el tiempo tu cambiaste y ya no eres el mismo que cuando lo empezaste a leer, quizás ahorita necesitas arriesgarte y tomar uno nuevo. Tu decides, pasarás la vida caminando en círculos, o empezarás a mirar en otra dirección.

Así que para todos aquellos que tienen sus ojos posados en estas letras, seguro no entenderán lo que traté de decir, estoy seguro que más de uno sucumbirá ante esta lectura, y la analizará una y otra vez. Es tu decisión si quedarte con un libro que te hace sentir bien, y que todavía tienes cosas que entender de él.... O decides arriesgarte y encontrar un libro que a pesar de los cambios que sufres con el tiempo, siempre puedes leer sus páginas y sentirás que cambió contigo. 

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