Ellie

Ellie me inspiraba, era la única que con sus hermosos rulos y ojos verdes, como los de Scarlett O'Hara, podía desenterrar el amor que yo creía muerto en las profundidades más recónditas de mi alma. Ella lo sabía, y no se regodeaba ni se creía más por ello. Sólo lo aceptaba como pensando que el hecho de que yo le diera todo mi amor, fuese algo que ella no podía controlar. Así era ella, al menos como la recuerdo. 

La amé con toda mi alma, como nunca he amado a nadie, y sólo digo, que si nunca vuelvo a amar de esa forma... al menos triste yo no me pondré. Creo que para bien o para mal ella me enseñó a amar, sin siquiera titularse como profesora. Cuando pienso en ella, recuerdo las rosas, porque era hermosa y dulce como sus pétalos, pero fría y punzante como sus espinas. 

Me convertí en un trébol de cuatro hojas para ella, un arco iris cuando llueve y el día está triste, y una hermosa luna cuando el cielo estaba muy solo. Nunca olvidaré aquel momento en que dijo que los arco iris se desaparecen con el tiempo, que la luna siempre se oculta y que los tréboles mueren.

En las noches, cuando todo está muy callado y cierro los ojos, escucho mi corazón latiendo por ella... donde quiera que ahora se encuentre. 


Triste por mi que aún no me acostumbro al sonido de mis latidos... más bien chirridos, ahora que ya no está


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